Titanes frente a la adversidad

A 100 dos International Trekkers Francisco Vilasoa fue el primero en cruzar la meta de una prueba que durante la noche resultó muy dura por el frío y la niebla

«Era unha das probas co percorrido máis doado e converteuse na de maior dureza. A partir do quilómetro 60, choiva, vento e frío puxeron as cousas moi complicadas para os participantes. No 72, a néboa facía imposible ver a un metro. Son uns valentes». Así resumía ayer Paco González, presidente de los International Trekkers, el desarrollo de la sexta edición de la andaina más larga de Galicia, que arrancó a las cuatro de la tarde del sábado de Ribeira.

Fue una lucha de titanes frente a unas condiciones climatológicas realmente adversas. Los andariegos tuvieron que emplearse a fondo y sobre medio centenar de los 266 que tomaron la salida se vieron forzados a abandonar. La fase crítica tuvo como escenario Chans do Barbanza, y se prolongó entre las doce de la noche y cerca de las cinco de la madrugada. El director deportivo, Xaíño Méndez, explicó: «Cando chegamos arriba da serra houbo un cambio de temperatura brutal. Estabamos a seis graos, uns dez de diferenza. Unha vez que empezou a amencer á xente cambioulle a cara».

El primero en cruzar la meta, situada en el paseo de Coroso, fue el pobrense Francisco Vilasoa, que completó los 100 kilómetros en 10 horas y 41 minutos, supone una reducción de 1 hora y 86 minutos con respecto al tiempo logrado por el ganador de la pasada edición, Francisco Méndez Quintela, que en esta ocasión quedó tercero.

En cuanto a las participantes femeninas, Concha Alcalde fue la que efectuó el recorrido con mayor rapidez, en 16 horas.

Esfuerzo personal y logístico

Si el mal tiempo constituyó un desafío para los participantes, no lo fue menos para la organización. El fuerte viento impidió colocar las carpas en varios de los puntos fijados para el avituallamiento e hizo imposible encender los hornillos. El equipo de los International Trekkers demostró su capacidad resolutiva, hasta el punto de que los cafés servidos durante la madrugada fueron preparados en una vivienda particular y subidos en termos para que los andariegos pudieran afrontar el frío.

Debido a la intensa niebla, la mayor preocupación de los organizadores es que alguien se perdiera, por lo que iban muy atentos a las señales de los GPS. El mayor triunfo: el éxito colectivo.

A. GERPE / RIBEIRA / LA VOZ

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Via: lavozdegalicia.es